Punto cardinal, perspectiva y horizonte… ¡A mis 34!

La vida es una aventura en la que, en función de las decisiones que tomes, te guiará a un punto cardinal, te proveerá de una perspectiva con la que te desenvolverás en el mundo y divisarás un horizonte que alcanzar, únicos, y en ese preciso «momento», ante ti se abrirán unas puertas y se cerrarán otras.

Decían los antiguos que a las estrellas se va siempre por el camino más arduo1Ad Astra per Aspera y puede ser que estuviesen en lo correcto y sean las decisiones más difíciles las que puedan procurar mayor dicha; pero como personas que somos, jamás sabremos cuales habrían sido las más acertadas.

Vivir conforme a las decisiones tomadas, aceptando el camino recorrido, y sobre todo, aprender a disfrutar del presente que tenemos ante nosotros, es el acto más noble, respetable y dificultoso que se nos ha encomendado en la vida.

A mis 34…

1 …comprobé que oponerse a la vida no trae a cuenta. Tampoco sobre esforzarse2La diferencia de la vida humana, es que tú le puedes dar, hasta cierto punto, una orientación a tú vida. Tú puedes, en términos relativos, ser el autor de tu propia vida. No eres como un vegetal, que viviste porque naciste. Después de haber nacido, puedes darle un contenido. […] – Discurso a los jóvenes de Pepe Mújica. en ponerse a favor, pues la vida se moverá como deba hacerlo independientemente de tus necesidades, deseos o anhelos. Y precisamente ese principio inmutable es lo que la convierte en justa para todos.

2 …sentí el peso de los actos valientes. Aquellos en los que has tenido que renunciar a sueños o personas por dar cabida a otros. Esos cuyas consecuencias imprimen su huella para el resto de la vida.

3 …me ensimismé demasiado y al despertar comprobé como la vida sucede, como las personas se marchan y los momentos quedan atrás. Me di cuenta de que este viaje es de sentido único y todo lo que dejes por hacer o decir es probable que no vuelvas a tener oportunidad de enmendarlo.

4 …me agarré como a un clavo ardiendo a las segundas oportunidades que me brindaba la vida. Llamé a esas personas a las que les debía unas palabras y les dije lo que significaban para mi y les recordé lo grandes que eran. Si te encuentras en esta tesitura, no dejes pasar la oportunidad, hazlo hoy mismo. Quizá mañana sea demasiado tarde. Nunca sabes si mañana tendrás la oportunidad de decírselo.

5 …tuve fe en que el universo conspira a favor de los actos valientes. Porque para experimentar hay que estar dispuesto a intentarlo (determinación), porque si pretendes conseguirlo hay que poner empeño un día tras otro (constancia), porque para aprender hay que estar dispuesto a errar (no temer al fracaso), porque para conocer hay que prepararse para asumir consecuencias (responsabilidad). Los hombres no se arrepienten de sus fracasos sino de no haberlo intentado.

6 …me di cuenta de que lo que me inmoviliza, lo que me inhabilita para tomar las decisiones correctas, lo que me impide ser auténtico,… en definitiva lo que me aleja de la virtud, es el temor al sufrimiento propio o a causarle daño a los demás. Esto lo he llamado mi gran debilidad.

7 …comprendí que el ser humano vive una época de desarrollo y en esta vida puedes encontrarte con personas en distintos momentos de su propio crecimiento. Hay que ser conscientes de que no todo el mundo te ayudará en tu viaje, y ser precavido con ellos. Trata a todo el mundo como te gustaría que te tratasen a ti, pero no esperes nada a cambio. Cuando te encuentres con personas con comportamientos tóxicos, trátalos con compasión y piensa que alguna vez tu también fuiste un cretino. Si bien, debes ser límite para no dejar que sus actos o palabras afecten a tu ánimo.

8 …abracé la calma (apatheia) como el estado más preciado que puede alcanzar el hombre. Más preciado incluso que la felicidad, puesto que mientras esta solo se aparece en momentos de dicha y cuando envejece se convierte en nostalgia, estar en calma te posiciona en un lugar elevado, fuera del bosque, desde donde la perspectiva es tal que te permite valorar todos los momentos de tu vida. Así en el pasado, como en el presente y en el futuro. Fábula: Así es la vida.

9 …me armé de coraje y de proporcionalidad, me escudé en la paciencia y me alié con el tiempo para luchar por lo que considero justo o merecido. Es importante que uno sepa cuando actuar y cuando pasar por alto (es contraproducente ser de piel fina o pasional); pero si uno está decidido y ha sabido esperar al momento adecuado, uno no debe titubear y debe actuar con la intensidad adecuada. Después de esto solo le cabe esperar a que el tiempo disipe la polvareda y dicte sentencia; unas veces para darte una lección y otras para darte lo que por derecho te corresponde.

10 …acepté que hay hechos inmutables o sobre los que no puedo influir. Uno debe tomar la decisión de aceptarlos tal y como son o cambiar de rumbo, pero no resignarse a ellas, pues acabará enfermando. Para las empresas que uno ocupe, uno debe tener en mente que «nada dura eternamente» y hacer lo necesario para cerrar o reorientar ese capítulo de su vida. Para las personas que compongan su círculo, uno debe decidir si esa persona debe seguir formando parte de su camino, o no. No es necesario un final abrupto, pero uno debe estar preparado ello. A veces duele menos y cura antes un tajo limpio que un desgarro.

11 …supe que la belleza está en todas partes pero no nacemos preparados para apreciarla. Es necesario entrenarse para poder sentirla. Sin embargo, los males los padecemos desde el primer minuto de vida y uno debe entrenarse para no alentarlos y, dejándose llevar por ellos, agriar su carácter. Cuento Cherokee: Lobo negro, lobo blanco.

12 …caminé por las sendas más arduas para las que estaban preparados mis pies. Me enfrenté a las más vertiginosas situaciones para las que estaba preparado mi espíritu. Llegué todo lo lejos que pude llegar con las herramientas de que disponía, siendo la persona que era. Y en recompensa el universo me honró, unas veces con aprendizajes, tras fracasar, y otras con dicha. Así es como entiendo la vida, así es como entiendo mi destino.

13 …y al caer la noche dormí tranquilo, sabiendo que recorrer el camino es más importante que llegar a un destino y que obrar conforme a mis principios es lo que me impulsa a avanzar. Hoy mis errores son más apreciados que mis aciertos.

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A mis 34 doy las gracias cada noche por todo lo experimentado y por el amor, la paciencia y la sabiduría que, cada vez más, soy capaz de regalar.


A mis 34, más que nunca, sigo creyéndome pequeño, sigo creciendo, sigo aprendiendo a vivir.


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